|
Derecho a réplica
(Carta
recibida por el Dr. Hugo Tanno en el año 2003
siendo presidente del Circulo medico)
Hace dos años que dejé la presidencia del
Círculo Médico de Rosario y hoy siento la
necesidad de hacer conocer una carta que en su
momento desató inusitada polémica.
Sr.
Presidente del
Círculo Médico de Rosario
Dr.
Hugo Tanno
S/D
En mi condición de víscera
independiente del aparato digestivo me dirijo a
Ud. con el objeto de denunciar una serie de
calumnias y de injustas acusaciones que me
involucran en el curso de los siglos afectando
mi dignidad de órgano y sembrando dudas sobre
las múltiples funciones que silenciosamente
desempeño.
Esta difamación viene de tiempo, ya
que en la antigua Grecia un tal Galeno, con el
cual se identificaron muchos de sus colegas que
hoy día pertenecen a la prestigiosa Institución
que Ud. preside, aseguraba a sus discípulos que
yo era el responsable del mal humor. Este
pionero de la difamación responsabilizó a un
producto de mi elaboración, la bilis, de ser la
causa de una serie de desventuras que incluían
la tristeza y la depresión. Esta artera
acusación fue más allá, hasta hacerme culpable
de dar el color amarillo a cuanto amargado anda
suelto por el mundo.
Desde hace tiempo me han hecho
responsable de dolores de cabeza en humanos, los
que a veces hasta dudo que la tengan. Esta
campaña mediática fue tan masiva y nefasta que
han llegado a acusarme de provocar vómitos,
mareos y desmayos, siendo este argumento usado
por muchos para faltar al trabajo o dejar de
concurrir a citas programadas. Es más, sé que
muchos de sus colegas, cuando sus pacientes les
preguntan el por qué de sus males inventan
historias que me involucran como el autor
principal de lo que denominan con total
impunidad “ataque de hígado”,
argumentando que esta agresión es la respuesta a
un supuesto mal trato a mi persona,
aconsejándoles que cambien su relación conmigo.
Como documento testimonial obran en
mi poder recetas de conocidos facultativos que
aconsejan un virtual bloqueo de alimentos que
incluyen materias primas como vino, champán,
chocolate, manteca, dulce de leche y otras
exquisiteces. Sobre este punto debo decirle a Ud.
que si bien a veces hago malabares para mantener
al resto del organismo, especialmente en épocas
de veda como las que hoy día vive nuestro país,
no estoy dispuesto a tolerar restricciones
injustas y autoritarias que me condenen por vida
a un régimen insulso y aburrido.
También he sido frecuentemente
recluido privándoseme de la libertad junto a
personas enfermas, con el ridículo argumento de
estar “inflamado”, haciéndome
responsable de dolores, urticarias, diarreas y
de otros disparates que padecen los humanos.
Esta privación ilegítima de la libertad se
acompaña a menudo de ayuno y abstinencia
pretendiendo con ello otorgarme un singular
beneficio. Sepa Ud. que el ayuno no me beneficia
y que no comulgo con la abstinencia. El procesar
un buen vino o el metabolizar los exquisitos
manjares de una buena mesa forman parte de mi
rutina cotidiana. Ruego a Ud. lea la carta que
mi buen amigo Pablo Neruda escribiera como “Oda
al Hígado”, en la cual detalla las virtudes de
mi silencioso y modesto trabajo. Le transcribo
un párrafo de la misma:
“...¡Cómo brillan arriba
los hechiceros ojos de la rosa,
los labios del clavel matutino!
Y abajo el filtro y la balanza,
La delicada química del hígado,
La bodega de los cambios sutiles:
Nadie lo ve o lo canta,
Pero cuando envejece
O gasta su mortero,
Los ojos de la rosa se acabaron,
El clavel marchitó su dentadura,
Y la muchacha no cantó en el río.”
Asimismo es injusta la permanente
acusación sobre cualquier dolor de abdomen. Si
bien debo reconocer mis responsabilidades, le
sugiero que preste también atención a algunos de
mis vecinos: estómago, intestino, páncreas y
riñones, que siendo frecuentemente responsables,
son involucrados sólo en forma esporádica.
Además considero una calumnia que se me
identifique como el protagonista de la
fabricación de gases de mal olor o el andar
diseminando materias en mal estado. Reconozco mi
responsabilidad en la elaboración de ciertos
productos finales del metabolismo humano, pero
en ningún momento he hecho publicidad pregonando
su uso y consumo.
Debo también advertirle que
recurriré al Ministerio de Trabajo ya que me han
atribuido la autoría de paros indebidos de algún
miembro de otro aparato o sistema. No soy
responsable ni de los paros, ni de la ausencia
de ellos. Si por humildad no hago alardes de mi
potencia, no voy a permitir que me atribuyan
impotencias ajenas.
Las imputaciones de muchos de sus
colegiados no tiene límites, evidenciando que
una campaña de difamación orquestada se ha
instalado desde antaño. No puede ser que a
cualquiera se le diga que soy el responsable
desde la caspa hasta las ojeras y tener que
bancarme que le digan que tiene “cara de
hígado” a cualquier careta de mal
semblante.
Finalmente, la falta de respeto a mi
persona ha llegado a quebrar códigos de ética
alentando mi recambio si envejezco o enfermo,
con el pretexto de realizar lo que llamen un
transplante. En nuestro gremio hemos decidido
funcionar hasta las últimas consecuencias
manteniendo nuestro lugar de trabajo, no
aceptando el ser reemplazado por otro
proveniente de cualquier desocupado.
Dr. Tanno, le pido a Ud. como
Presidente de tan digna Institución que
interceda ante sus colegas para dar fin a esta
injusta persecución que terminará por mancillar
mi dignidad y buen nombre, publicando el
contenido de esta carta.
Con un visceral abrazo.
Hígado
Órgano Independiente |