De mitos, leyendas, supersticiones y otras verdades

 

por Dr. Enrique Alacid

Nacimiento

El círculo, está preparado. En el medio, el fuego y rodeándolo, los personajes importantes de la aldea: ancianos, sabios, guerreros, sacerdotes (todos varones). Entre ellos y el fuego, una parturienta, en cuclillas, resoplando, aullando con cada contracción de su vientre. Alrrededor suyo, saltando, girando, convulsionando por la chicha, el mezcal u otro alucinógeno, el médico-brujo-sacerdote, imita los movimientos de la mujer. La tierra, la “pacha”, humeda de vino o chicha, o líquido amniótico, tiembla al compás de esos dos cuerpos. Llegan los estertores, el “climax”, luego la calma. Ahora la pacha, también está húmeda de sangre. El brujo, cae desfalleciente. A su lado, la mujer, bañada en sudor, sostiene un niño entre sus piernas.

Este escenario, fruto de mi imaginación o fantasía, puede haber sido cierto. Elijo lo último. Así quizás fue. Es que estamos tan penetrados por las culturas de los ultimos siglos, que nos olvidamos de nuestros orígenes. Por eso me parece interesante, aportar a nuestros lectores algo de estas verdades-fantasías, que he ido recopilando, a lo largo del tiempo. Aquí van.

“En otros tiempos, mucho antes que nacieran los cardiólogos, y los letristas de boleros, las revistas del corazón, bien pudieron llamarse, las revistas del hígado.

El hígado era el centro de todo.

Según la tradición China, el hígado era el lugar donde el alma dormía y soñaba.

En Egipto, la custodia del hígado, estaba a cargo de Amset, hijo del Dios Horus, y en Roma, quien se ocupaba de cuidarlo, era nada menos que Júpiter, el padre de los dioses.

Los etruscos, leían el destino en el hígado. En Grecia, Prometeo, robó para nosotros los humanos, el fuego de los dioses. Y Zeus, lo castigó encadenándolo a una roca, donde un buitre le comía el higado cada día. Este de noche se regeneraba, para ser comido nuevamente al día siguiente. Así el castigo sería eterno”.

Eduardo Galeano – “Espejos” Edit. Siglo XXI – pag. 34

 

Dr. Enrique Alacid – Agosto 2008

 

 
 
 
 

 

 
 
 

 

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