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Editorial
Arte y medicina
Por
Enrique Alacid
A lo
largo de la historia de la humanidad, la
Medicina (la ciencia), y el arte se han tratado
de vincular, en una relación dinámica y hasta a
veces contradictoria.
Como la helix de la cadena de ADN, tienen puntos
de encuentro y de distancia. Se acercan y se
alejan en la medida de la evolución del hombre y
su entorno.
En una primera y rápida lectura, pareciera que
la Medicina (la ciencia) aparece acotada a
reglas y parámetros inamovibles: una técnica
quirúrgica o endoscópica, los valores de un
laboratorio, etc.
El desarrollo de la tecnología médica, ha
contribuido notablemente a esta mirada. Sin
embargo, si proyectamos aquella mirada, más allá
de la búsqueda de un diagnóstico, podría
asegurarse que una imagen tomográfica, con sus
múltiples contrastes entre blancos, grises y
negros, tienen un valor plástico, para nada
envidiables a una obra de Jackson Pollock o de
Antonie Tapies.
Por su parte, el arte, a través de todas sus
disciplinas, pero esencialmente a través de la
pintura, ha expresado artísticamente la historia
del hombre y sus enfermedades, desde Vesalio, Da
vinci, Rembrandt, Picasso, hasta los
hiperrealistas del siglo XX.
En los orígenes del teatro, también aparecen
estos puntos de encuentro. Aquellos primitivos
rituales de las comunidades sentadas en círculo
frente al fuego, escuchaban atentamente al
sacerdote – médico – brujo – actor, que
anunciaba buenas o malas nuevas sobre la
fertilidad, las cacerías o las plagas que
asolaban la tribu.
La literatura, desde el medioevo en adelante y
el cine el los comienzos del siglo XX, han
aportado con innumerables obras a una visión más
humanizada (menos tecnologizada) de la salud (de
la vida y la muerte).
La tuberculosis, la peste, la locura, las
enfermedades de transmisión sexual y la muerte
han sido y son, temas centrales de estas formas
expresivas que mantienen viva la preocupación
del hombre por perdurar en el tiempo con la
mejor calidad de vida posible de obtener.
Como se ve, enfermedades que afectan al
colectivo social y no particularmente a un
individuo. La poesía, la narración literaria, la
música, el cine, y el teatro cuentan con cientos
de obras dedicadas a la Tuberculosis, pero a
nadie se le ha ocurrido hasta ahora, escribir
por ejemplo una oda a la Gastritis erosiva, o al
colon irritable.
Otro punto de encuentro son los Médicos –
Artistas, (Artistas – Médicos).
Debe ser La Medicina, la ciencia que más ha
aportado a la cultura universal. ¿Será porque la
angustia que genera estar en contacto permanente
con la enfermedad y la muerte, hace que
busquemos canales expresivos para mitigar aquel
dolor?
Sin contar a los griegos, que buscaban la
perfección del ser humano para parecerse a los
dioses, hubo médicos que se expresaban a través
de alguna rama del arte, o artistas, que además,
ejercían la medicina.
Chejov, Rabelais, Sir Arthur Conan Doyle, Van
Der Meersh, Susan Sontag, Alberto Castillo,
Jorge Drexler, entre muchísimos otros, son
algunos colegas que en algún momento de sus
vidas, eligieron este insondable y maravilloso
transcurrir.
En sucesivas entregas, iremos profundizando esta
búsqueda apasionada de las relaciones entre arte
y medicina, que no es otra cosa que hablar
simplemente (o no) de la vida y la muerte.
Dr. Enrique Alacid
Abril de 2007
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