Louan
Brizendine es
una neuropsiquiatra de la Universidad de
California que ha desarrollado en 206
páginas un notable trabajo sobre el cerebro
femenino.
El libro
describe las diferentes etapas y
transformaciones que se operan desde el
nacimiento, infancia, adolescencia, madurez,
embarazo, menopausia y vejez.
Hay numerosas
descripciones de los cambios estructurales y
funcionales basados en los estudios de
Resonancia Magnética Funcional, Así
aprendemos que los centros cerebrales del
lenguaje y audición tienen un 11% más de
neuronas que los del hombre. El hipocampo,
centro de la memoria y emoción es también
mayor en la mujer así como los circuitos del
lenguaje y la observación de las emociones
de los demás.
En cambio, el
hombre tiene dos veces y medio más espacio
cerebral dedicado al impulso sexual y
centros más desarrollados para la acción y
la agresión.
Sobre estas y
otras diferencias estructurales el libro se
focaliza
especialmente en el papel fundamental
desempeñado por las hormonas para establecer
las diferentes reacciones características de
la mujer en cada etapa de su vida.
Desde la
infancia el cerebro femenino está
constituido para relacionarse, para mantener
la armonía social, obtener aprobación y
cuidados.
Durante la
adolescencia las variaciones
estrogénicas
cambian su sensibilidad al estrés
psicológico y social. Describe
magistralmente los picos de bienestar
preovulatorios
en contraste con la irritabilidad extrema
del síndrome premenstrual.
La progesterona
actúa disminuyendo las nuevas conexiones del
hipocampo estimuladas por los
estrógenos . El
efecto tranquilizante de la
progesternona se
pierde bruscamente en los días
premenstruales y este descenso deja al
cerebro alterado, estresado e inestable.
La
oxitocina es la
hormona que inicia la lactancia pero también
actúa favoreciendo la intimidad y los lazos
sociales. El flujo de
oxitocina y dopamina fortalecen los
vínculos de amor y confianza
La testosterona
de la mujer es de 10 a 100 veces menor que
la del hombre pero es fundamental para la
atracción sexual. La descripción de una vida
sexual satisfactoria de la mujer está bien
desarrollada y es bueno saber que para que
se produzca el orgasmo es necesario que la
amígdala, el centro del miedo y de la
ansiedad esté totalmente desactivado.
Son excelentes
las consideraciones
relacionados con los cambios producidos por
el embarazo y la lactancia. Los
centros cerebrales inundados de progesterona
cuyo efecto sedante ayuda a centrarse
solamente en el bebé, monitorizarlo y
vigilarlo.
Los cambios de
la menopausia están bien desarrollados y la
autora defiende el uso de los estrógenos
siempre que se usen inmediatamente después
del comienzo de la menopausia.
Son múltiples
los temas abordados que enriquecen el
conocimiento de las
caracteristicas propias del cerebro
femenino. Termina con una reflexión
interesante:
La época de
Pericles fue la
primera en la que los hombres disfrutaron
del ocio y las iniciativas intelectuales y
científicas. El siglo XXI es el primero en
el que las mujeres tienen posibilidades
semejantes.
Una extensa y
rica bibliografía que avala cada una de sus
afirmaciones, está presentada de una forma
que no impide la lectura fácil y entretenida
de su prosa.