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Todas las colonoscopías no fueron creadas
iguales.
Colonoscopic Withdrawal Times and Adenoma
Detection during Screening Colonoscopy, Barclay,
R.L. et al.,
The New
England Journal of Medicine, 2006; 355:2533-2541
Recomienda:

Dr. José A. Rojman
Es
curioso que los pacientes consideren que la
calidad de intervenciones diagnósticas o
terapéuticas, de mediana o alta complejidad,
resulten similares en cualquier institución en
que se realicen, o cualquiera sea el
especialista que las lleve a cabo. Sin embargo,
salvadas ciertas distancias tecnológicas,
resulta evidente que el resultado de tales
intervenciones está fuertemente signado por la
dedicación, dextreza y experiencia del operador.
El
siguiente artículo es muy recomendable desde el
momento que son escasos los trabajos de
investigación donde se estudia la calidad de la
intervención diagnóstica o terapéutica en lo que
hace al factor humano.
La
colonoscopía es una pieza clave en la detección
temprana y prevención del cáncer colorrectal
debido a su capacidad para diagnosticar y tratar
pólipos adenomatosos. En este artículo, Barclay
y col.
han estudiado el desempeño de 12 experimentados
colonoscopistas en una práctica privada en
Rockford, Illinois, en su capacidad para
detectar lesiones neoplásicas en el recto y
colon. En el curso de 7882 colonoscopias se
observaron lesiones adenomatosas en 23.5% de los
pacientes, con una considerable dispersión
entre los colonoscopistas. En efecto, el rango
de detección fue de 9.4 a 32.7%.
Tomando en cuenta algunas variables, en el
cuadro general surge que aquellos que dedicaron
más tiempo de exploración colonoscópica fueron
capaces de detectar un mayor número de lesiones.
Basados en la consideración de expertos, el
límite de 6 minutos fue establecido como mínimo
para llevar a cabo una adecuada exploración del
órgano durante la retirada del endoscopio desde
el ciego hasta el ano. Los especialistas que
invirtieron menos de 6 minutos en esta etapa
tuvieron un rango de detección del 11.8 % de
pacientes con adenomas, comparado con 28.3% de
aquellos que exploraron durante más de 6
minutos. Se hallaron en total 113 neoplasias
avanzadas (aquellas de más de 1 cm., con
componente velloso, displasia de alto grado o
cáncer), de las cuales 13 (incluído un cáncer)
fueron identificadas en exploraciones de menos
de 6 minutos, mientras que 100 (incluídos 8
cánceres) se hallaron en exploraciones de más de
6 minutos
Siendo
que esta investigación se realizó en un medio
privado con un número pequeño de colonoscopistas,
resulta difícil trasladar estos resultados a
otros contextos, aunque resulta tentador
hacerlo. Para ser realistas, tampoco resulta
viable estudiar el desempeño de cada
especialista. Este trabajo, sin embargo, debe
llamar la atención sobre la responsabilidad que
le cabe al colonoscopista en esta práctica, que
constituye una intervención típicamente
semiológica donde la formación rigurosa del
operador, su dedicación y su experiencia,
constituyen factores insoslayables en el momento
de analizar la enorme importancia que tiene la
colonoscopía en la detección y prevención del
cáncer colorrectal. Más aún, nos remite a
reconsiderar las estrategias de entrenamiento
del especialista durante su etapa de formación.
Es fácil considerar que estos resultados son
claramente extrapolables a la extensa lista de
medios diagnósticos y terapéuticos que hoy
constituyen moneda corriente en la práctica
asistencial.
Sencillamente, el público deposita una
confianza, basada fundamentalmente en la
fascinación de la tecnología, de la cual debemos
hacernos cargo.
Hay un
interesante editorial acompañando a este
artículo (A call to action – Measuring the
quality of colonoscopy), escrito por David
Lieberman, en páginas 2588-89 del mismo ejemplar
del New England. |