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El impacto de la
cirugía bariátrica sobre la mortalidad de
pacientes obesos. ¿Qué es lo que sabemos hasta
la fecha?
Recomienda:

Dr. José A. Rojman
Effects
of bariatric surgery on mortality in Swedish
obese subjects. L.
Sjöström et al., The New England Journal of
Medicine, 2007, 357: 741
Long-term mortality after
gastric bypass surgery.
T.D. Adams et al., The New England Journal of
Medicine, 2007, 357: 753
En el
contexto de la epidemia de obesidad que se ha
diseminado por el planeta, es necesario tener en
cuenta el escaso rédito obtenido por medio de
ajustes dietarios y otras terapias médicas. La
obesidad es un factor de riesgo que incrementa
la aparición de diversas patologías
cardiovasculares, tumores, hepatopatía crónica y
diabetes tipo II, y se calcula que el obeso
mórbido conlleva una reducción en la expectativa
de vida estimada en 5-20 años.
Es
precisamente en el tratamiento de la obesidad
severa donde se ha instalado la cirugía
bariátrica, en sus diversas modalidades, con la
esperanza de reducir la aparición de
complicaciones, mejorar la calidad de vida y
disminuir la mortalidad a largo plazo.
En
efecto, la reducción del peso corporal se ha
visto asociada a la mejoría de los factores de
riesgo descriptos, pero aún no se ha determinado
fehacientemente que se asocie a una menor
mortalidad, y esto tiene una implicancia teórica
y práctica de notable importancia. Con este
propósito, dos estudios recientes arrojan
interesantes datos con respecto al pronóstico de
pacientes obesos severos sometidos a cirugía
bariátrica.
El
primero de ellos, proveniente del esfuerzo
conjunto de varias instituciones, y centrado en
Gothenburg University, Suecia, y titulado
Effects of bariatric surgery on mortality in
Swedish obese subjects, es un estudio
prospectivo, controlado, en el cual 2010
pacientes (1420 mujeres) fueron sometidos a
cirugía bariátrica, y otros 2037 (1447 mujeres)
recibieron tratamiento médico convencional y se
convirtieron en el grupo control, después del
apareamiento adecuado. Los pacientes reclutados
tenían entre 37 y 60 años de edad, y un BMI (body-mass
index) de por lo menos 34 para los hombres y 38
para las mujeres. Durante un seguimiento
promedio de 10.9 años (y hasta 18 años), se
pudieron establecer los resultados.
De los
mismos surge que en el grupo control
(BMI promedio 40.9), el cambio de peso
promedio a lo largo de 15 años resultó
insignificante. En este grupo se registraron 129
muertes, mayoritariamente debidas a infarto de
miocardio (25 pacientes) y cáncer (13
pacientes). Es necesario destacar que este grupo
recibió tratamiento en su respectivo centro de
registro, de modo que no se estandardizó ningún
tipo de intervención. Los tratamientos
consistieron en una variedad de enfoques, desde
ningún tratamiento hasta sofisticados métodos de
modificación de estilos de vida y
comportamientos.
En
el grupo sometido a cirugía
(BMI promedio 41.8), a los 10 años del
procedimiento se registró un promedio de
descenso de peso del 25% en los sometidos a
bypass gástrico (265 pacientes), 16% para la
gastroplastia vertical (1369 pacientes) y 14%
para aquellos en los que utilizaron bandas,
ajustables o no (376 pacientes). En este grupo
se produjeron 101 muertes, de los cuales 13 se
debieron a infarto de miocardio y 29 por cáncer.
El
riesgo relativo total es de 0.76 para el grupo
sometido a alguna modalidad quirúrgica (P=0.04),
comparado con el grupo control, mientras que el
riesgo ajustado por sexo, edad y factores de
riesgo diversos fue de 0.71 (P=0.01).
En conclusión, la reducción de peso a
largo plazo, lograda por intervenciones
bariátricas, resulta significativa y estable, y
presuntamente se asocia a una menor mortalidad.
En el
segundo artículo, Long-term mortality after
gastric bypass surgery, varias instituciones
norteamericanas, lideradas por University of Utah
School of Medicine, llevan a cabo un estudio
donde la atención se focaliza exclusivamente en
el tipo de cirugía bariátrica más comúnmente
utilizada en U.S.A. (aproximadamente 80% del
total). Se trata de un estudio retrospectivo, en
el que 7925 pacientes quirúrgicos (edad promedio
39 años, 84% mujeres, BMI 45.3 +-
7.4)) fueron comparados con un grupo de obesos
severos que aplicaron para su licencia de
conductor (BMI 46.7 +-
6.3). Ambos grupos se aparearon por edad, sexo y
BMI, y se determinó la tasa de mortalidad por
cualquier causa y por causas específicas.
Se
realizó un seguimiento promedio de 7.1 años (y
hasta 18 años), durante el cual se detectó una
reducción de 40% en la mortalidad total en el
grupo sometido a bypass gástrico, con
P<0.001 en la comparación con el grupo control.
La reducción fue del 56% para la enfermedad
coronaria, 92% para diabetes y 60% para cáncer.
Todas estas cifras fueron muy significativas
desde el punto de vista estadístico.
La
importante reducción en la muerte por cáncer
persistió después de haber excluído los cánceres
que se presentaron en ambos grupos durante los
primeros 5 años de seguimiento.
Durante el seguimiento promedio de 7.1 años, 171
muertes en el grupo quirúrgico fueron prevenidas
por 10.000 operaciones.
Para
el grupo de BMI <45, el riesgo
relativo por muerte por cualquier causa fue de
0.72 en los operados, comparados con los
controles. Para aquellos con BMI >45,
el riesgo relativo fue de 0.56.
Por el
contrario, las muertes por accidentes, suicidios
y otras causas no relacionadas a enfermedades
fueron 58% mayores en el grupo operado. Esto
significó un incremento de 35 muertes, no
relacionadas a enfermedades, por 10.000
operaciones.
No se
detallan en este trabajo las reducciones de peso
logradas por el procedimiento, pero en
conclusión, la mortalidad a largo plazo
después del bypass gástrico resultó
significativamente reducida, especialmente en lo
que se refiere a las muertes por coronariopatía
isquémica, diabetes y cáncer.
Estos
dos estudios resultan muy importantes para
avanzar en la controversia acerca si la
reducción de peso, programada, se traduce en una
disminución de la mortalidad en el obeso severo.
Además, ambos estudios nos permiten acercarnos a
metodologías epidemiológicas utilizadas en la
actualidad y diseñadas para recabar datos que
resultan imprescindibles a fin de evaluar los
procedimientos en boga.
En el
mismo número del New England aparece un
editorial al respecto escrita por Bray con el
título The Missing link – Lose weight, live
longer (2007, 357:818), donde se
aboga con entusiasmo por la propagación de este
método de tratamiento. |