¿Lo sabremos aprovechar?

                El 25 de abril de 2003 el consorcio Norteamericano-Europeo, conducido por Francis Collins, presidente de Celera, una empresa Norteamérica dedicada a la investigación en Biología Molecular (Rockville; MD), representado a los emprendimientos privados, y Francis Collins del NIH (Instituto Nacional de la Salud, Bethesda, MD) publican simultáneamente en Science y Nature respectivamente, el primer borrador del Genoma Humano completo. Se adelantan así en casi cuatro años en comunicar el primer hallazgo del mayor proyecto cooperativo en Biología de la humanidad, previsto originariamente terminar para el 2008. Bill Clinton y Tony Blair desde sus respectivas oficinas participan de la comunicación y el anuncio comienza a rodar por el mundo, tanto en el terreno científico como en el lenguaje popular del conocimiento.

                Este nuevo hito científico en la Biología, de seguro marcará el comienzo de una inimaginable sucesión de hechos y hallazgos derivados de la manipulación del genoma humano de alcances inimaginables. Por el momento muchas de las expectativas están más vinculadas al ingenio y la creatividad científica, que a la concreción real de repuestas trascendentes inmediatas. Dicho esto exclusivamente asociado al por el poco tiempo trascurrido entre el hallazgo y los requeridos por la innovación científica en medicina, para permitir que mucho los mismos se transformen en concretos adelantos y beneficios en la salud de los seres humanos. Habrá un lógico período de tiempo donde fantasías, aventureros, agoreros de las ciencias, intereses de diversos orígenes coincidirán y confrontarán, pero en el futuro mucho quedará como aplicación positiva de éste conocimiento para mejorar la calidad de vida de la humanidad.

                En realidad para ser justos, debemos remontarnos a exactamente 50 años atrás, en 1953 cuando Watson, Williams y Crick publican en Nature su trabajo vinculado a la estructura de los ácidos nucleicos. La elección de la misma fecha no es más que el reconocimiento actual a que sin los hallazgos y el desarrollo alcanzado posteriormente a la publicación del mencionado trabajo realizado en Cambridge, la decodificación del genoma humano a comienzo del siglo XXI no hubiera sido posible.

                Si se avizora que durante el transcurso de los próximos años la manipulación del genoma posibilitará al menos los mismos cambios que los ocurridos en medicina, en la última  mitad del siglo pasado, especialmente en medicina, pero en el contexto actual de las ciencias, seguramente las utopías y el imaginario de hoy, quedarán absolutamente superadas por la realidad. Mucho se ha escrito y publicado respecto al impacto del trabajo de Cambridge hasta el presente. Desde la medicina, la Salud, la calidad de vida, hasta el eje de la macroeconomía del mundo, se vieron influenciadas. Recordar el valor que por los años ´50 tenían la seda, el caucho y el cuero para la India, Brasil y  Argentina respectivamente, en los mercados internacionales, y  que el nylon, el látex y los materiales plásticos y todas sus variables no solo lo reemplazan como materiales industriales básicos, sino que en muchos casos lo superan en cualidades: todos estos países vieron así modificadas sus respectivas economías y hasta variables políticas, por la desaparición de sus mercados compradores, aunque no es el propósito revisarlos aquí.

                Volcaremos el análisis de algunos aspectos que podrían avizorarse en términos comparativos, con la expectativa para ésta centuria, aclarando que mi formación tecnológica me permitirá solo abordar con alguna soltura el terreno del impacto en la tecnología médica devenido de éste hallazgo de la presente década.

                Tomaré como punto de partida la aplicación de las técnicas de ingeniería genética en las distintas secuencias del genoma humando, reconociendo que hoy días es posible que las 3.200 millones de letras ( A,C,T ó G ) incluidas en los 23 pares de cromosomas puedan ser identificadas y comparadas con una base de datos de patrones de ADN, para así detectar si la estructura analizada posee o no secuencias indeseables o algunos de los 600.000 polimorfismos de nucleótidos simples (SPN) que se conocen como responsables de alguna alteración del genoma. Estos polimorfismos están involucrados en 250 enfermedades génicas conocidas. Igual ocurre con algunos de las decenas de oncogenes identificados, o algunas de las más serias enfermedades devenidas de modificaciones de dicha estructura o haplotipos que fuesen potencialmente perjudiciales en caso de que expresen la estructura que posee su código ( Alzhaimer, enfermedad fibroquística, diabetes, enfermedades neurológicas, etc.. Ver proyecto HAP MAP en Internet). La ingeniería genética sabe hoy como eliminar esas secuencias, reemplazarlas, reprogramarlas, activarlas, desactivarlas, y/o colocar algunas secuencias ausentes que codifican proteínas imprescindibles para ciertas funciones, entre otras cosas.

                Nace así una impensada farmacología, una nueva visión de la misma, que se cree reemplazará en algunos años a más de un tercio de la clásica visión dosis-repuesta: la farmacogenética. Mediante la misma se podrá realizar el reemplazo, implante o reparación de genes por una vez, o proteger una acción protectiva de los mismos y paralelamente se podrá desarrollar una medicación "a la carta", que determine la calidad y cantidad de cada fármaco que un paciente en lo individual necesita, a través del análisis previo de la funcionalidad de sus genes antes de medicarlo, su regulación, su replicación y activación de receptores, así como la estructura espacial de los mismos para favorecer la entrada del fármaco y otros exámenes. Es cierto que solo se han visto "algunos intentos de tal terapia génica" hasta el presente, pero seamos justos con las ciencias básicas, tan solo pasaron cinco años, lo cual en farmacología no es prácticamente nada para hallazgos trascendentes en éste sentido.

                Otra consecuencia importante será la utilización de células madres para ser utilizadas en la reparación o generación de tejidos y órganos útiles o funcionales que reemplacen otros ausentes o inaptos. La totipotencialidad de tales células y la exacerbación o inducción (natural o impulsada) de alguna de sus funciones o especializaciones donde se requiera, será factible. Si se acoplan y potencian  las experiencias que se desarrollen en éste terreno con las de clonación, estamos frente a la utilización de células "preprogramadas o reprogramadas" para reparar funciones ausentes o deficientes. Deberá plantearse en algún momento en el futuro algunas alternativas de transplantes de células o tejidos u órganos hoy impensadas.

                Hay muchas expectativas devenidas la combinación sinérgica del conocimiento del genoma humano y la aplicación de técnicas de ingeniería genética, tal como ocurriera en  plantas y animales en cuyos genes se implantan otros de géneros diferentes para producir un producto "transgénico". Muy pronto las experiencias y avances en vegetales para producir la tan ansiada energía "no fósil" (para mencionar solo un  producto transgénico viable de alto impacto económico futuro, entre los muchos que ya son hoy realidad), o la producción de proteínas humanas en animales (Hormona del crecimiento humana en lecha de vaca, ya realidad en nuestro país), producción de proteínas inmunogénicas para fabricar vacunas en frutas, o cualquier fármaco especialmente diseñado para ser producido en dichas "usinas biológicas", serán realidad. La Argentina tiene un enorme futuro cuando se lo mira desde los recursos humanos científicos preparados para diseñas y programar éstos productos transgénicos (por su gran experiencia en la agricultura) y de poseer una industria cárnica todavía libre de priones, en espera de potenciar o recomponer su cadena de valores.

                Se enumeran aquí algunas de las consecuencias positivas de la manipulación del genoma humano con fines médicos, pero deberá tenerse en cuenta que otros hallazgos científicos contemporáneos se sumaran y potenciarán "indirectamente" los avances en la Salud Humana. Entre ellos no podemos dejar de considerar que la física, especialmente en las últimas dos décadas, está siendo una verdadera vedette en los avances de las ciencias. La nanotecnología, o el arte de trabajar a dimensiones del orden de mil millones de partes por metro, nos depara un mundo fascinante del conocimiento molecular. Mucho más si observamos que los "nanobots" (o robots que operan en las dimensiones mencionadas) pueden ser dirigidos y orientados en superficies también preparadas a esas dimensiones, lo que abrirá la puerta a una farmacología "in situ" en moléculas estructurales o participantes de procesos biológicos que pueden ser mejorados, reparados, acelerados o frenados en distintos lugares celulares. Se espera así un verdadero auge de técnicas no invasivas que reemplacen ciertas metodologías actuales riesgosas o indeseables para la salud y el confort del paciente.

                Así como el lenguaje binario le da un verdadero impulso al trabajo de Watson y colaboradores en el último cuarto del siglo pasado, hoy se encuentra en desarrollo y lo veremos en un mediano futuro, el lenguaje cuaternario, basado en las cuatro iniciales de los nucleótidos que componen los ácidos nucleicos: A (de Adenina), T (de timidina), C (de citocina) y G (de guanina). Las posibilidades de éste lenguaje son exponencialmente mayores que el binario, al que le debemos nada menos que un cambio irreversible en nuestras vidas.

Mucho más, basado en futurología e imagenología y por que no fantasía, podría escribirse en éstos umbrales de la medicina en el siglo XXI. Quizás sea preferible dedicar el último párrafo a llamar la atención en la necesidad de que en todo éste infinito campo de posibilidades futura, se guarde un papel protagónico muy especial a algo que a la humanidad le cuesta más que "crecer de la utilización práctica de las ciencias": la aplicación de todas éstas posibilidades dentro de un marco ético que contemple a la igualdad del género humano como prioridad, con la equidad, justicia y solidaridad necesaria como para todo ser tenga acceso a los beneficios devenidos de tanto esfuerzo científico. Solo así habremos aprovechado integralmente nuestra capacidad innovadora y creativa, mejorando la calidad de vida sin discriminaciones de ninguna índole.

¿Seremos capaces de aprovechar ésta oportunidad? Ese es el gran desafío.

Oscar Fay
Rosario, 16 de junio de 2008.

 

 
 
 
 
 
 



Dr. Oscar Fay


 

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